20 años de Amejoramiento: otra Navarra es posible
      es el título del clarificador artículo que, firmado por un grupo de militantes históricos de BATASUNA, publico GARA el 16 de marzo de 2002 cuando está cumpliéndose el vigésimo aniversario del ENMIERDAMIENTO del Fuero de Navarra, la grotesca, antidemocrática y falaz maniobra que atentó contra la soberanía de Navarra y desgajó del cuerpo territorial del Reino de Navarra, el Estado vasco que fuera soberano e independiente durante ocho siglos (del año 824 al 1620), sus territorios del oeste (las vascongadas).


      Pernando Barrena, Adolfo Araiz e Iñaki Artxanko (*)
      20 años de Amejoramiento: otra Navarra es posible

      Cuando se cumplen veinte años de la aprobación del denominado Amejoramiento del Fuero de Navarra, los partidos y fuerzas políticas que apostaron por él se prestan a celebrar tal efemérides como si de una gran gesta se tratara. Pero, desgraciadamente, la realidad es muy otra y los veinte años que hemos pasado no han sido años de recuperación de poder político, de aquel poder político que hace casi quinientos años Castilla arrebató a Navarra por medio de una conquista que los historiadores oficiales se han empeñado en llamar incorporación. Navarra, hace veinte años como ahora, no quería un amejoramiento del fuero, sino la reintegración foral plena, de forma que se recuperara el poder político que a sangre y fuego perdimos. No fue así, no sólo porque los partidos de obediencia española así lo pactaron (UCD-PSOE), sino porque ya para 1982 la ayuda de otros (PNV), con la aceptación de unas instituciones comunes sólo para Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, habían allanado el camino a los navarristas.

      Después de veinte años, Navarra, el pueblo navarro, ése al que los navarristas han venido apelando como si de un fetiche se tratara, todavía no ha sido consultado sobre si acepta o no el Amejoramiento, ni en el momento de su aprobación ni con ocasión de la única reforma que para modificar su famoso artículo 29 se ha producido. Como los déspotas ilustrados, los navarristas han «pactado» de «igual a igual» con Madrid, siempre en beneficio del pueblo pero sin el pueblo. UPN y su Diputación han preparado algunos fastos para celebrar este aniversario como si el pueblo navarro tuviera que dar gracias a quienes en lugar de haber luchado por defender la verdadera identidad de Navarra se procuraron la instauración de un sistema político a su imagen y semejanza.

      Nunca como en estos veinte años ha estado tan claro el interés desmedido en hacer desaparecer nuestra lengua. Hoy la actuación genocida del gobierno de Sanz no podría ser una realidad si el artículo 9 del Amejoramiento no hubiera sentado las bases del apartheid lingüístico al que están sometidos los ciudadanos de Navarra según el territorio en el que vivan. Hoy la política lingüística anti-euskara no sería la que es si no existiera la Ley del Vascuence nacida de dicho artículo del Amejoramiento. Nunca hemos estado sometidos a un presing tan formidable, es una estrategia planificada para laminar los aspectos más diferenciales de nuestra identidad y todo ello gracias a quienes se rindieron ante Madrid hace 20 años.

      Esa estrategia no se ha ceñido a aspectos culturales, la cultura euskaldun es atacada porque saben que el desarrollo de la misma permite conocer cuál es una seña de identidad clave para Navarra, porque ese conocimiento permite crear la conciencia de formar parte de una comunidad cuyos intereses, no sólo lingüísticos y culturales, son comunes a los de otros territorios, tanto en el plano político como económico.

      Por eso en los últimos veinte años, de forma paralela a las agresiones culturales, se ha producido el desmantelamiento en toda regla de los restos de autonomía política y económica de Navarra.

      El Amejoramiento fue producto del espíritu de lo que en aquellos años la derecha española bautizó como armonización (LOAPA) y hoy llaman patriotismo constitucional, es decir, la defensa a ultranza de una España grande, libre y cuya Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles.

      Para ello, los navarristas no dudaron en manipular los restos forales hasta desconectarlos de los escasos hilos que todavía les comunicaban con nuestra soberanía, al mismo tiempo que cerraban el círculo atando cualquier actualización de esos restos (los denominados derechos históricos) al marco constitucional y a los estatutos de autonomía; encargándose el Tribunal Constitucional de conducir cualquier posible desviación cuasi-soberanista a la senda de la Constitución, por si quedaba alguna duda.

      Navarra, tras veinte años de Amejoramiento, ya no puede hacer una política independiente de Madrid. Una Navarra con unas instituciones cuyo poder político está desprovisto de su facultad principal, la soberanía, sólo es una pieza más en el puzzle que controla Madrid.

      Nuestros recursos naturales, especialmente el agua, han sido objeto de una política de desarrollo al servicio de los intereses del Estado español. La construcción del pantano de Itoitz es el ejemplo más claro del engaño al pueblo navarro para servir a los intereses de Madrid. Nuestros sectores productivos han sido utilizados a conveniencia de las multinacionales y la política dictada desde Bruselas sin que Navarra haya podido expresarse y defenderse con voz propia, cuando nuestros restos forales eran atacados (recursos contra las vaciones fiscales).

      Duante estos veinte años, Navarra ha sido noticia por los escándalos de corrupción en la que importantes figuras de su clase política se han visto inmersos. El pacto continuo y el maridaje político que tanto PSOE como UPN han protagonizado ha sido el mejor escenario para que la corrupción política se instalara en las instituciones forales como otro elemento más de la vida social de Navarra. Antes fueron los Urralburu, Aragón, Roldán, Otano y quienes a su vera medraron económica y políticamente, hoy son otros ocultos quienes, con todas las bendiciones legales, se están forrando a costa de las obras públicas.

      El respeto a la voluntad del pueblo navarro ha sido otro de los lemas de los navarristas cuando les ha interesado para enfrentar a Navarra con otras provincias vascas, pero ese respeto fue ignorado cuando Navarra junto con el resto del sur de Euskal Herria dijo claramente no a la OTAN, en 1986 los navarristas dejaron claro su desprecio a la voluntad del pueblo. Pero no sólo Navarra entró en la OTAN sino que una parte de su territorio, un parque natural, constituye uno de los mejores campos de entrenamiento militar para los aviones que luego bombardean a poblaciones indefensas.

      Tampoco la represión (política y policial) ha desaparecido de nuestra tierra en estos años, muy al contrario, su presencia es manifiesta y sus formas de expresión variadas y más abundantes. Somos conscientes de que la paz constituye una necesidad para muchas personas en Navarra y en el conjunto de Euskal Herria, por eso sabemos que hay que trabajar por el reconocimiento de todos los derechos y también porque toda la ciudadanía tengan garantizados todos sus derechos, ya que así podremos lograr la verdadera paz.

      Por eso, del mismo modo que hace veinte años reivindicábamos el respeto a la identidad de Navarra, su derecho a ser libre dentro de una Euskal Herria libre, seguimos hoy plateando una nueva visión del proyecto nacional vasco en el que desde la diversidad de nuestro pueblo seamos capaces de articular unas instituciones comunes que recojan la tradición histórica de cada una de sus partes. Por eso, cuando se aprobó la Constitución en 1978 y hace veinte años fue impuesto el Amejoramiento, manifestamos nuestra oposición a la integración de Navarra en el ente autonómico vascongado, ya que queremos unir, no anexionar.

      De este modo, frente a la estrategia de la derecha navarra, que han venido desarrollando al unísono tanto UPN como PSOE, existe otra alternativa que sirve para defender los derechos e intereses de Navarra, los intereses populares, el euskara, la recuperación de nuestro poder político perdido, el control de nuestros recursos y el tejido productivo. Una estrategia de izquierdas, una estrategia abertzale. Nuestro futuro es nuestra unidad ­Batasuna­, nuestra unidad será nuestra fuerza. Porque la unidad de Euskal Herria nos dará la fuerza para que Iruñea represente nuestros intereses ante Madrid, ante París y ante Bruselas, sin necesidad de intermediarios.

      En un momento en el que el Estado español se prepara para el pretendido asalto final contra la izquierda abertzale, nuestro compromiso en defensa del derecho a ser, a pensar y a actuar con nuestros únicos instrumentos de acción: la razón, la lucha y el pensamiento político. *

      (*) Firman también este artículo Ainara Armendariz, Floren Aoiz, Mariné Pueyo, Gloria Rekarte, Mikel Arbeloa, Begoña Zabala, Josu Goia, Camino Mendiluze, Patxi Erdozain, Elena Urabaien, Anjel Rincón, Koldo Lakasta, Miren Zabaleta, Angel García de Dios y Alberto Petri.

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